sábado, 3 de marzo de 2018

DE INVISIBLE EN LA PIEDRA

(Acaba de abrir los ojos este libro, acaba de ponerse a caminar)

      LAPISLÁZULI

      Una oscuridad de lazurita
      nutre el espacio de mi cielo estrellado.

      Salgo de la casa,
      camino y no me haces compañía;
      sé que no te importa el azul ultramar
      que Fra Angélico elige para los mantos
      virginales o que ayer murió John Berger
      y cómo inventaré otras lecturas
      emocionantes.

      Salgo con los últimos hilos nocturnos;
      por La Sisla se acercan caballos
      de calcita: claros, aire rebosando
      promesas, y fríos, tan fríos de enero
      que los prunos salvajes aún
      no enseñan las yemas impacientes.

      Camino y nunca estoy a tu lado.
      La luz que hace posible la vida y lo visible
      es una frase que recuerdo de Berger
      en este instante
      y es cierto que la luz zarandea todo
      para que la belleza me mire;
      lo aprendí de su palabra y sonriendo
      con la sonrisa de Ene,
      que tiene fragmentos de pirita
      pero ella no está.

      Hace cientos de años, desde el valle
      de Kokscha
      vino la piedra de los techos de Giotto
      o de los ropajes de una madre
      desvanecida por el dolor
      en el Descendimiento de Van der Weyden.

      El color de mi cielo estrellado.

      No hace falta levantar la vista
      o pronunciar las frases definitivas.
      Ahora, lo azul abierto quema
      lo oscuro, centellea…
      ¿Sabrías acercarte
      sin arder?

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